9 de abril de 2048. No es llegada; es añada. Nombra la espera, algo reposando mientras cambia sin saberse qué. No es un acto único, ni un gesto heroico. Es íntimo primero. La cama tibia, la ducha, hacer el amor, la mesa compartida, la respiración coincide un momento, sin dirigir. Un gesto cotidiano no anunciado que permanece.